3 February, 2017 15:42

A MOVIL POR CABEZA

“Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez. Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla”.Con este párrafo comenzaba el acta de rendición y punto final, se acabó, de Leonardo Haberkorn, periodista y académico uruguayo. Exponía a continuación situaciones varias en clase que no sólo a él, a cualquiera le inducirían a tomar la misma decisión. A mi nunca me agradó el oficio de profesor, a ningún nivel. Yo hubiera explotado a la primera de cambio. Deprimente exponer un tema ante una veintena de muchachas y muchachos, todos con su celular/teléfono móvil a mano, recibiendo/enviando selfies, mensajes escritos o autofotos. ¿Cuál de los dos partidos en Estados Unidos, el demócrata o el republicano, es el más liberal?, y nadie sabe responder. ¿Quién quiere describir, aunque sea a grandes rasgos, lo que viene sucediendo en Venezuela?, y nadie levanta la mano. Y se trata de estudiantes de periodismo. Inaudito, inconcebible. ¿Alguna vez han oído hablar de un tal Vargas Llosa? Sí, saben que se trata de un novelista, aunque nadie haya leído un libro suyo. Uno se pregunta si este fenómeno de las aulas universitarias invadidas por celulares no repercutirá en deficiencia de servicios profesionales en las próximas generaciones. Como, sin duda, está repercutiendo en la vida de muchas familias en las que la comunicación entre sus miembros no es lo que acostumbraba ser. Y me temo que la productividad en oficinas públicas y privadas y hasta en centros de trabajo manual está bajando al ritmo de la multiplicación de las redes sociales que va subiendo. De una persona distraída, solía decirse antaño que “está pensando en musarañas”. Hoy las musarañas se han digitalizado, les ha crecido el hocico, tienen doce en lugar de cuatro patitas y les han nacido alas. La dependencia del móvil va a requerir pronto servicios terapéuticos especializados y la formación de “movílicos anónimos”, como alcohólicos o adictos anónimos. La tecnología de la comunicación es buena en sí, nadie lo discute. ¿Será también bueno su uso descontrolado, a móvil por cabeza? Mucho me temo que no. Lo contrario, más bien.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s