Epílogo

“Nunca es tarde si la dicha es buena”. Así comenzó la primera entrada de este blog. Un experimento que comenzó casi dos años atrás cuando le sugerimos a mi suegro Javier, combinar dos de sus intereses – la escritura y la tecnología. El primero por habilidad – siempre había sido un gran escritor y comunicador – y el segundo por curiosidad – siempre tuvo una fascinación por la tecnología, aunque a veces fuese el interés de un explorador descubriendo una nueva especia de criatura que bien podía ser amistosa o quizás, desastrosa. 
Pues trescientos diez y nueve artículos y más de mil quinientas visitas después, hoy me toca a mí, con el dolor del alma, hacer la última entrada. Esta madrugada, rodeado de su familia y seres queridos partió Javier. Cuando lo vi por última vez ayer en la tarde en el hospital, conversamos. De hecho fue él el que me pidió que lo despidiera por este medio. Lúcido como siempre, era evidente que estaba en paz, y preparado para lo que se avecinaba. Le aseguramos, sus yernos y su hijo Xabi que nos ocuparíamos de su esposa Stella y sus hijas Madalen y Maite, sus tres Amores – sus tres Torres como en una ocasión lo escuche llamarlas. También le aseguramos que nos ocuparíamos de sus seis nietos – las seis luces de sus ojos. 

Pero lo prometido es deuda así que de parte de Javier, les extiendo su despedida y su agradecimiento por acompañarlo en esta aventura cibernética. Todos extrañaremos sus anécdotas, en mi caso las escritas como las verbales en persona. Pero sepan que se fue tranquilo, en paz y rodeado de sus seres queridos, incluyendo su familia en España quienes pudieron hablar con el ayer en la mañana. Siendo una persona espiritual, estoy seguro que él apreciaría sus oraciones y buenos recuerdos. 

Gracias y Hasta Luego.

19 February, 2017 16:55

DE ODIOS Y DE PERDONES.

Estoy leyendo estos días la novela “Patria” de Fernando Aramburu. Sé de qué va porque estoy ya en las rampas de descenso hacia las conclusiones que el autor sin duda dejará en el aire para que sea el lector el que las formule. Y porque Mario Vargas Llosa, en un artículo que dedicó a la novela, después de elogiarla profusamente, descubrió el contenido del último capítulo, el único, decía don Mario, de clara ficción, el del perdón, en ciento veintitrés de no menos claro realismo, los del terror Para mi gusto y opinión, el adjetivo calificativo que mejor le cuadra a la novela es el de formidable en su doble acepción, la de su uso actual y la de su etimología. Según la primera, el libro es estupendo, maravilloso. Lo encuentro extraordinario en el aspecto exterior de estilo literario. Originalísimo, como el que más de cuantos han pasado por mis manos. Introduce al lector en el meollo de la trama, nada más y nada menos que ETA y el terrorismo. En su acepción etimológica, “formidable” significa espantoso, que produce espanto (formido, formidinis), horrible, aterrador. La novela trata de un caldero en el que hierben odios y muertes sin justificación ni sentido. Qué fácil se derraman y esparcen los odios. Qué difícil salir de ellos.¡Horrible!. Leía esta mañana, domingo 19, el comentario de José Antonio Pagola, vasco, autor de “Jesús. Aproximación histórica”, al texto evangélico de la liturgia del día (Mateo, 5,44), en el que Jesús pide a los suyos: “Amad a vuestros enemigos”. “El perdón sincero al enemigo no es fácil. En algunas circunstancias, a la persona se le puede hacer prácticamente imposible liberarse del rechazo, el odio o la sed de venganza. No hemos de juzgar a nadie desde fuera. Solo Dios nos comprende y perdona de manera incondicional, incluso cuando no somos capaces de perdonar”. Me vino a la mente al leer estas palabras: Pagola ha leído la novela “Patria”. Otro comentarista del mismo texto, ante lo difícil del amor y del perdón al enemigo, decía que el filósofo alemán Nietzsche debió tener en mente las palabras de Jesús sobre el amor al enemigo cuando escribió: “Hubo sólo un Cristiano, y él murió en la cruz”.

16 February, 2017 15:49

CAMINOS DE LA VIDA

Me sucede cada vez con más frecuencia: que me cuesta, al despertarme a la mañana, abandonar el castillo con imágenes oníricas en el que se movía mi sueño, dejar éstas de lado para reiniciar mi vida consciente. Hoy, esta mañana, soñaba la afición por el monte de mis años mozos, estudiante de teología. Caminaba de aquí para allá, entre árboles en el bosque, como cabra entre riscos, mojado por la lluvia, a pleno sol, hermanado con el paisaje, con la naturaleza, con sus ruidos y aromas, barrancos y cumbres, ¡monte, viejo amigo! Me he levantado añorando aquellos tiempos, sintiendo la neuropatía en los pies como si fueran las agujetas, producto de las caminatas largas. Me ha venido entonces a la mente que la vida es una red de caminos y que los caminos de la vida, bien elegidos y bien andados, conducen siempre a metas de sabiduría y de virtud, a madurez y paz interior. Yo fallé tanto en el elegir como en el andar bien. Tuve que dar marcha atrás más de una vez. Lo digo sin avergonzarme. Malo sería que por no reconocer el fallo me hubiera ´establecido´ en el error. Hoy sigo caminando por senderos del espíritu y quizás nunca he avanzado tanto hacia la comprensión de lo que es la vida. El cuerpo ya sólo camina lento y adolorido. La mente se mueve soñadora, en vuelo de mariposa, de flor en flor. Lo que importa es no detenerse, seguir caminando, ¡siempre adelante!.

15 February, 2017 14:01

ADRIANITA, BOLÍGRAFO EN MANO.

Cuando esta mañana he llegado a mi mesa de trabajo, pensando que fuera una nota que ayer dejara escrita, me he inclinado a ver qué era y me ha penetrado, vía ocular, un torrente de ternura. Ayer, a la vuelta de la escuela, mi nieta Adriana subió a darme un beso. Me encontró por lo visto muy ocupado viendo el partido que París Saint Germán y Barcelona dirimían en el estadio del primero -¡qué triste 4 – 0- . En vista de que yo no le hacía mucho caso, la nieta se dirigió al escritorio, se hizo con uno de mis bolígrafos, y en una entremezcla de mayúsculas y minúsculas estampó Adriana, su nombre, Viviana, el de su hermana pequeña, mama y papa, sin acentos, por Madalen y Gustavo.Para ella son , sin duda, las cuatro referencias afectivas más inmediatas. Son las ventanas desde las que comienza a “ver” el mundo y a “relacionarse” con él. Al nivel siguiente nos encontramos Stella, la abuela, abriendo el desfile, los primos Zenik y Zuri, los papás de éstos, Maite y Marcial, y yo. No podemos comunicarnos mucho Adrianita y yo porque ella, impronta de la escuela, se expresa mejor en inglés que en español y yo soy un cero si quiero decir algo en inglés. De manera que ha optado por decirme cómo progresa en sus estudios dejándome escritas las cuatro palabras más maravillosas de su vida y su vocabulario. Y “sin querer queriendo”, me ha dicho/enseñado dos cosas: que ella es con su hermanita y sus primos parte de la infancia que comienza a abrirse como una rosa, inocencia y esperanza y belleza, y expuesta a los peligros mil con que el mundo actual les recibe, por lo que debemos quererlos y cuidarlos como si fueran -y lo son- el mejor tesoro. Lo segundo que me ha dicho/aconsejado con su escueto mensaje es que recuerde mi infancia, que regrese a mi infancia, que me haga niño para luego querer y cuidar mejor de/a los niños de hoy. Durante un buen rato me he detenido a mirarme atrás, en la lejanía de mis primeros años. En ambientes y entornos muy distintos, los niños de todo el mundo son hoy lo que siempre hemos sido los niños de todos los tiempos. ¿Cuándo los mayores hemos acertado a ponernos en el lugar de los niños para brindarles un mundo menos complejo, más sano y más feliz? ¿Qué pediríamos para nosotros, a base de nuestra actual experiencia, si fuéramos los niños de hoy? De paso, el mensaje de Adrianita me ha llevado al pasaje aquel en el Evangelio en que Jesús clama y advierte: “Si no os hiciereis como niños … “. Y a la pregunta que se hacía el poeta salmantino Gabriel y Galán en “La pedrada”: “¿Somos los hombres de hoy aquellos niños de ayer?”. Me basta y me sobra para mis rumias de este día. Gracias, Adrianita.

7 February, 2017 12:13

SAMUEL Y SOR LUCÍA …

EL DOGMA DEL AMOR Y EL DE LA VIRGINIDAD DE MARÍA …

Sor Lucía Caram es una monja nacida en Tucumán, Argentina, hace 51 años de los que los 27 últimos vive en España, en Manresa, Barcelona, si no me equivoco. Ha sido descrita como “religiosa, escritora, locutora y cocinera”. Autora de varios libros, entre ellos uno con sus mejores recetas culinarias. O sea, una monjita muy polifacética. Recientemente, un hecho luctuoso, un niño de seis años, Samuel de nombre, y su madre, emigrantes saharianos, que aparecen muertos en una playa gaditana, cerca del peñón de Gibraltar, daba pie a comentarios en la prensa española. Entrevistaban por esos días a sor Lucía ante unas çámaras de televisión y le pidieron a la monja su opinión sobre los hechos. Ella los enfoca a la luz del Evangelio tal como ella -y con ella muchísimos, con el Papa Francisco a la cabeza- entiende que es su meollo, y dice algo así como que más importante es socorrer al desvalido y abrir las puertas al que pide asilo que creer en la virginidad de María y que ésta, la madre de Jesús, nunca tuvo relación sexual con su esposo José. ¡Madre del Amor Hermoso, la que armó la monja en los pasillos de la iglesia en España y en Argentina y en Colombia y dónde no!. Han hecho de la pobre monja un estropajo de limpiar pisos. Unos piden que sea expulsada de la Congregación a la que pertenece y otros prefieren que desaparezca, que deje de existir. Pobre mujer, los católicos ultras la van a hacer picadillo. Cómo se atreve esa mujer ignorante a negar el dogma de la Inmaculada Concepción y la Virginidad perpetua de María, uno de los pilares de la doctrina de nuestra Santa Madre Iglesia, gritan. Le hubiera valido más mantenerse callada, dirán algunos. Yo pienso que no, que ha hecho muy bien en hablar, en exponer según siente qué es primero en el Evangelio y en la vida del cristiano. Aparte de que en ningún momento dijo que no creyera en el dogma de la Inmaculada Concepción, ella cree -yo también- que la caridad es antes que los dogmas, cree que en un hipotético juicio, llegando a la otra orilla, no se nos preguntará si creímos en este o aquel dogma, en el racimo de dogmas, sino cómo practicamos las obras de misericordia, el amor al prójimo, comenzando por los más necesitados, los pobres, los hambrientos, los enfermos, los perseguidos, los refugiados, los marginados, los encarcelados, viendo a Cristo en cada uno de ellos. El dogma de los dogmas es, según el Evangelio, no según la Iglesia, el Amor. Sor Lucía vio a Jesús en el niño Samuel arrojado por las olas en una playa al sur de España, Jesús refugiado y ahogado, y habló de eso. Muy bien hecho, Sor Lucía. Un franciscano gallego, coruñés, Arzobispo de Tánger, salió en defensa de la monja dominica, nacida allá lejos, en Tucumán. También para él la esencia del Evangelio, de la Buena Nueva, es el amor. Y escribió: “Y si esta interpretación mía del Evangelio fuese equivocada, prefiero que el Señor me encuentre equivocado cuidando Samueles y no discutiendo virginidades”.

5 February, 2017 14:02

QUE ¡VIVA EL CABREO! , ¡SÍ, SEÑOR!

“Si no estás cabreado es que no estás prestando suficiente atención”. “Ese hombre” -como algunos se refieren al inquilino de la Casa Blanca, negados a reconocerle como su Presidente- se trasladó el pasado viernes a West Palm Beach en la Florida a descansar el primer fin de semana después de su juramentO y su investidura, lejos de la oficina oval. Tres millones de dólares costó el viajecito. Caro, sí, pero es que necesitaba llevar consigo a todo el equipo de ayudantes y consejeros y guardaespaldas y cocineros y camareros y amigotes que le ayudaran y le aconsejaran y le protegieran y aderezaran sus manjares y sirvieran a la mesa y tuvieran listas sus ropas y aplaudieran cuanta twitada y bravata se le ocurriera decir mientras descansaba. Nadie niega que necesitara descansar. No tanto de desgastes físicos que no fueron muchos desde que juró y fue investido y pasó a vivir en 1600 Pennsylvania Ave, NW. Washington DC., la residencia oficial de los Presidentes, conocida como la Casa Blanca. Los desgastes psíquicos sí que fueron abundantes y más difíciles de digerir. Porque mire usted que “ese hombre” ha firmado Decretos de Ley y twiters de peso, uno detrás de otro, como una máquina puesta a parir decretos y comentarios. Que si en un par de meses comienzan las obras del muro en la frontera sur atacada por gente inculta y violenta y violadora conocida como Mexicanos, que si quién la va a pagar, que si el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica que Obama lo dejó hecho un desastre y del que Estados Unidos tiene que retirarse, que si el TLCAN o Tratado de Libre Comercio de América del Norte que hay que revisar porque es otro desastre, que si la visita de la Primera Ministro de Inglaterra y su “maravilloso” Brexit,, que si el Presidente de México al teléfono, que si el bobera australiano Primer Ministro que se ha ganado que le ´cuelguen´ el teléfono,, que si los inmigrantes musulmanes de siete países a los que no se pueden abrir las fronteras, que si – ¡lo último!, Dios Todopoderoso a quien invoco y en quien confío, ¿cómo has podido permitirlo?- que si un pseudo juez ignorante pretende frenar su ímpetu y trata de impedir que su decreto migratorio sea obedecido … Eso y las marchas multitudinarias de mujeres y de hombres acompañándolas en todas las ciudades del País que dejan chiquita la asistencia a la fiesta de su investidura -¡¡¡No, la prensa miente!!!, yo atraje más, mucha más gente- … y en el extranjero. Es demasiado ciertamente, bien merece un descanso en su mansión de cien habitaciones de la Florida. ¡Ay, Melania querida, no me entienden! Pero ¿qué es esto?. ¿también aquí? Vienen -y son miles- caminando ordenadamente, en fila india, portando pancartas, muchas pancartas, unas preguntando, otras exigiendo, otras burlándose. Esa exhibiendo y exigiendo “cabreo” está muy simpática. “Si no estás cabreado es que no estás prestando suficiente atención”. Que ¡Viva el cabreo!, ¡sí señor!

3 February, 2017 15:42

A MOVIL POR CABEZA

“Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez. Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla”.Con este párrafo comenzaba el acta de rendición y punto final, se acabó, de Leonardo Haberkorn, periodista y académico uruguayo. Exponía a continuación situaciones varias en clase que no sólo a él, a cualquiera le inducirían a tomar la misma decisión. A mi nunca me agradó el oficio de profesor, a ningún nivel. Yo hubiera explotado a la primera de cambio. Deprimente exponer un tema ante una veintena de muchachas y muchachos, todos con su celular/teléfono móvil a mano, recibiendo/enviando selfies, mensajes escritos o autofotos. ¿Cuál de los dos partidos en Estados Unidos, el demócrata o el republicano, es el más liberal?, y nadie sabe responder. ¿Quién quiere describir, aunque sea a grandes rasgos, lo que viene sucediendo en Venezuela?, y nadie levanta la mano. Y se trata de estudiantes de periodismo. Inaudito, inconcebible. ¿Alguna vez han oído hablar de un tal Vargas Llosa? Sí, saben que se trata de un novelista, aunque nadie haya leído un libro suyo. Uno se pregunta si este fenómeno de las aulas universitarias invadidas por celulares no repercutirá en deficiencia de servicios profesionales en las próximas generaciones. Como, sin duda, está repercutiendo en la vida de muchas familias en las que la comunicación entre sus miembros no es lo que acostumbraba ser. Y me temo que la productividad en oficinas públicas y privadas y hasta en centros de trabajo manual está bajando al ritmo de la multiplicación de las redes sociales que va subiendo. De una persona distraída, solía decirse antaño que “está pensando en musarañas”. Hoy las musarañas se han digitalizado, les ha crecido el hocico, tienen doce en lugar de cuatro patitas y les han nacido alas. La dependencia del móvil va a requerir pronto servicios terapéuticos especializados y la formación de “movílicos anónimos”, como alcohólicos o adictos anónimos. La tecnología de la comunicación es buena en sí, nadie lo discute. ¿Será también bueno su uso descontrolado, a móvil por cabeza? Mucho me temo que no. Lo contrario, más bien.